Lorenzo triunfa con Ducati en Mugello, Márquez cae

En una semana en la que su futuro en Ducati parecía sentenciado, Jorge Lorenzo sacó sus galones de campeón para ganar el Gran Premio de Italia por delante de su compañero de equipo, Andrea Dovizioso, y Valentino Rossi, que cerró el podio. El mallorquín lideró la prueba de principio a fin en Mugello, en una carrera donde Marc Márquez se fue al suelo y cedió gran parte de su ventaja al frente del Mundial.

Muchos ingredientes se juntaron en la parrilla de salida del circuito toscano. Mientras la rivalidad entre Márquez y Rossi seguía latente en cada metro cuadrado, Iannone se erigía como el piloto más fuerte, Viñales asomaba entre la terna de candidatos al triunfo, aunque de nuevo fracasó, y Lorenzo se reivindicaba con unos buenos entrenamientos que acabaría refrendando durante la carrera. Sin olvidar que en un trazado Ducati, Dovizioso también tenía mucho que decir en una carrera, aparentemente muy igualada, que admitía muchos guiones. Cábalas que empezaron con la elección de neumáticos, la primera lucha entre los protagonistas sobre el ardiente asfalto de Mugello. A la postre, la goma media delantera de Lorenzo dictó sentencia en detrimento del duro que montaron Dovizioso y Rossi.

Lorenzo no ganaba desde el GP de Valencia de 2016, en la última prueba con Yamaha, y ha tardado 24 carreras en alcanzar la gloria con Ducati

Con el apagado de los semáforos, las teorías pasaron al olvido. Márquez firmó una salida muy agresiva que le colocó tercero, no sin antes realizar un temerario adelantamiento sobre Danilo Petrucci. El de Cervera se abrió antes de llegar a la curva San Donato y cuando volvió a la trazada tocó al italiano, aunque ambos mantuvieron la verticalidad.

El catalán se colocó a la estela de Rossi y de un Lorenzo que se puso primero desde la primera curva. Una situación que recordaba anteriores carreras, cuando el español lograba codearse con los mejores pero con el paso de las vueltas su ritmo se hundía. En esta ocasión su protagonismo no decayó.

Durante los primeros compases de la prueba, las hostilidades brillaron por su ausencia hasta que Márquez, en ese momento segundo, se fue al suelo. El de Honda se agarró a la moto tratando se salvar su fatal destino pero la grava acabó por doblegar su resistencia. El vigente campeón se levantó de inmediato, reanudando la marcha desde la decimoctava posición y finalmente acabó decimosexto. Un puñado de puntos que se esfuman para el ilerdense, que ahora tiene 23 puntos de ventaja sobre Rossi al frente del campeonato.

Sin la principal amenaza sobre ruedas en pista, Lorenzo aprovechó para abrir una mínima distancia sobre Rossi, que hacía de tapón para Dovizioso. El líder de Ducati leyó bien el escenario y superó a Il Dottore para tratar de dar caza a su compañero. Para entonces, Lorenzo había logrado un margen de más de un segundo.

Pasado el ecuador de la prueba la victoria se tiñó definitivamente de rojo. Las dos desmosedici se distanciaron del trío formado por Rossi, Iannone y Petrucci, que comenzaron una lucha sin cuartel por la última plaza del podio. El carrusel de adelantamientos entre italianos favoreció que Álex Rins se colara en la fiesta, superando primero a su compañero en Suzuki y posteriormente al de Tavulia. Pero los dos transalpinos le devolvieron la maniobra al catalán para relegarlo a la quinta plaza.

Iannone y Rossi no se guardaron nada en las últimas vueltas, poniendo el espectáculo con sucesivos hachazos. La batalla entre compatriotas deleitó a los tifosi, que acabaron por colorear las gradas de giallo cuando Il Dottore venció el duelo entre italianos. El de Yamaha, incluso, pudo llegar a la rueda de Dovizioso pero le faltaron vueltas para aspirar a cotas mayores. Por su parte, su compañero, Viñales, fue de menos a más y acabó en una discreta octava posición. Sigue el de Roses sin cumplir con las expectativas.

Por delante, todos preveían que Dovizioso fuera erosionando la entereza del mallorquín hasta contactar con su rueda pero nada que ver con la realidad. Lorenzo ha añadido un elemento aerodinámico a su moto que le permite tener menos desgaste físico durante la carrera y por tanto mejorar su rendimiento. Y, sin duda, en Mugello funcionó.

El triple campeón de MotoGP no sólo mantuvo a raya al italiano, sino que, además, aumentó la ventaja décima a décima. Una exhibición que acalló de un plumazo los rumores en el box sobre su salida de la fábrica italiana con destino a una Yamaha satélite. No ganaba desde el GP de Valencia de 2016, en la última prueba con marca del diapasón, y ha tardado 24 carreras en alcanzar la gloria con Ducati, muchas menos que Dovizioso. Como se suele decir: Nunca es tarde… y sobre todo si te sobra talento como a Lorenzo.

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