Fernando Alonso, campeón del mundo de Resistencia al ganar las 24 horas de Le Mans

Por enésima vez en su historia, las 24 horas de Le Mans demostraron que hasta el final no se puede dar por sentado el resultado. Y menos si Toyota está de por medio. El coche número 7 fue líder durante casi toda la caótica 87ª edición de la carrera, pero a falta de una hora, cuando ya estaba todo decidido, un pinchazo cambió el guión de golpe.

‘Pechito’ López se vio obligado a hacer una parada no prevista, con lo que los casi dos minutos de ventaja que tenía, se quedaron en nada: Kazuki Nakajima, que era el piloto que estaba al volante del 8, se encontró con el liderato en el momento casi perfecto: el final de la carrera.

En ese momento entraron en juego la estrategia: ¿cuántas veces quedaban por parar a cada uno? ¿’Trucarían’ la victoria para que ganase el 7, como parecía que iba a pasar hasta la hora 23 de carrera? Fernando Alonso se enteró de lo ocurrido cuando ya se había bajado del coche de su último relevo. Estaba charlando con los periodistas españoles mientras veían las vueltas finales de la prueba y exclamó: “¡va lento, va lento!”. Cuando le confirmaron que había pinchado el otro coche, se fue corriendo con su compañero Buemi a seguir lo ocurrido con su lado del garaje.

Las paradas en boxes para repostar en la última media hora se midieron al segundo. Primero entró Nakajima, con una parada normal de 1:04, y después López, a quien le pararon sólo 49 segundos. Le cargaron el combustible justo para llegar al final de carrera, pero no fue suficiente como para ganar las 24 horas de Le Mans, que las perdieron en el último instante. Increíble pero cierto: de manera totalmente inesperada, Fernando Alonso no sólo se ha proclamado campeón del mundo de resistencia, sino que además ha conquistado junto a sus compañeros Sebastien Buemi y Kazuki Nakajima sus segundas 24 horas de Le Mans 2019.

La carrera no fue nada sencilla para Alonso ni para los suyos. Según se lamentó, su coche no estaba bien reglado por lo que perdía 5 km/h en las rectas con respecto al de sus compañeros y sufría sobreviraje. Además, una puerta le hizo perder muchísimo tiempo en boxes durante su relevo nocturno, que esta vez no fue tan brillante como el de 2018. Sin embargo, fue otro incidente el que colmó su paciencia. Además del notable enfado por esperar demasiado a que le dieran el volante de su coche ya bajo el cielo estrellado, Alonso se vio sorprendido por un surrealista problema: una puerta no cerraba bien. Se la tuvieron que cambiar, con el consecuente tiempo perdido.

PR Media Racing