Nasser Al-Attiyah con Toyota Hilux gana su cuarto Tuareg

Nasser Al-Attiyah con Toyota Hilux gana su cuarto Tuareg

9.3

El príncipe qatarí. Un muchacho adinerado que lleva a entretenerse al mundo del motor mientras compaginaba sus entrenamientos de tiro al plato con el que aspiraba a lograr una medalla olímpica para su país.

Así aterrizó Nasser Al-Attiyah en el año 2004, cuando compitió por primera vez en el Dakar a bordo de un Mitsubishi y realizó distintos Rally del mundial.

Nadie pensaba entonces que se acabaría convirtiendo en uno de los mejores pilotos de Raid de la historia. Nasser fue mejorando año a año y en 2007 ya logró su primera victoria de etapa, en África. El Dakar cambió de sede a América y Nasser seguía creciendo. Tanto, que en 2010, la Volkswagen le ofreció un vehículo oficial.

Ese Dakar lo acabó ganando Carlos Sainz, su compañero de equipo, con Nasser a solo 2’12’’. El catarí era acusado de conducir como un animal, sin cuidar la mecánica. Pero estaba ahí. Y así lo demostró en la siguiente edición, en 2011, cuando logró su primer Dakar sacándole 49’41’’ a Giniel de Villiers y más de una hora a Carlos Sainz y Stéphane Peterhansel.

Al-Attiyah ya era campeón. Para su desgracia, Volkswagen pegó la espantada y se negó a ceder los vehículos. Nasser lo intentó pagando un vehículo de Robby Gordon, cuya relación no acabó nada bien, e invirtiendo en un buggy de SMG con el que compitió en 2013 pero cuyo desarrollo estaba muy verde.

Primer título

Finalmente en 2014 regresó a X-Raid, a pilotar un Mini 4×4, pero con un problema que Sven Quandt fue solventando como pudo; el que su estructura estuviera totalmente patrocinada por Monster Energy, y el coche de Nasser por Red Bull, marcas rivales.

Con X-Raid Nasser logró un nuevo triunfo, el de 2015, logrando además cinco victorias de etapa. Segundo Dakar para el qatarí que además estaba en dulce. Había sido campeón en WRC2 y además logró su objetivo de logar la medalla olímpica.

En 2016, Nasser fue segundo tras el nuevo fabricante, Peugeot. Los franceses habían puesto en pista un nuevo buggy monstruoso y los Mini 4×4 se habían quedado anticuados. Si se quería ganar, llegaba el momento de apostar por otra marca, momento en el que da el salto a Toyota. Desde entonces, Nasser siempre ha estado ahí, rozando el título en varias ocasiones.

Pero no fue hasta la marcha de Peugeot, en 2019, el último Dakar americano, el de Perú, cuando volvió a ganar. Nasser derrotó al Mini 4×4 pilotado por Nani Roma y al buggy, antaño de Peugeot, ahora gestionado por una estructura privada, pilotado por Loeb. Tercer título para Nasser, y nuevo cambio de escenario, rumbo a Arabia Saudi.

En Arabia, Nasser sufrió con Toyota algo parecido a lo que sufrió con Mini. Notó que su vehículo había quedado desfasado.

Nasser se quedó a solo 6’21’’ de Carlos Sainz, que pilotaba uno de los nuevos buggys de dos ruedas motrices pero neumáticos monstruosos diseñado por X-Raid. Misma jugada que en 2021, donde con una cantidad incontable de pinchazos, llegó a 13’51’’ del mismo buggy, pero esta vez pilotado por Peterhansel.

Y entonces, 2022. La organización finalmente escuchó las plegarias de Nasser y permitió que Toyota pudiera llevar mejores neumáticos, menos susceptible a los pinchazos. Y no ha tenido rival. Nasser conquista su cuarto Dakar, el primero en Arabia, con el pilotaje más calmado que se le recuerda, en una edición que será recordada por su acierto al navegar en la primera etapa que le generó una ventaja suficiente como para estar todo el Rally contemporizando. Rally, además, caracterizado por etapas cortas y sin excesivas trampas. Pero un Dakar al fin y al cabo.

Nasser Al-Attiyah supera los tres Dakares en coches de René Metge, Carlos Sainz y Pierre Lartigue e iguala los cuatro de Ari Vatanen. Por delante, en el horizonte, los ocho de Monsieur Dakar; Stephane Peterhansel. Toyota, por su parte, logra su segundo Rally Dakar, ambos con Nasser al volante.

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